Maravillosa rayada.
6/10
A ver, esperaba después de ver Olvídate de mí o Eternal sunshine of the spotless mind —su título en inglés— darle a esta película una nota parecida, es decir, un diez o un nueve —el diez se lo di a la película citada anteriormente—. Al principio, la primera media hora o así estaba convencido de darle ese diez merecido pero es que después de esa primera media hora la película termina por aburrir, sobre todo los últimos minutos de metraje.
No es que no me gusten las rayadas, es decir, películas originales o cuyo argumento no es de fácil compresión —véase mi votación a Mullholland drive o Memento— pero es que el argumento de esta película se queda, en mi humilde opinión, en un guion muy simplón adornado con excentricidades que le dan ese toque «mágico» a la película.
Es por ello el título de mi crítica. Se lo puse porque realmente las partes en las que se le va la cabeza al director y guionista Michel Gondry son maravillosas visualmente, incluso noté ciertas referencias a sus vídeos musicales, por ejemplo «Bachelorette» de Björk o «Fell in love with a girl» de The White Stripes —véanse en YouTube si has visto la película y verás ciertas reminiscencias—.
Con todo, mi nota no puede ser de un simple pasable, un cinco, porque me gustan este tipo de películas pero no le puedo poner un siete ya que se queda en eso, pensando ahora me vino a la cabeza lo siguiente; un videoclip de una hora y cuarenta y cinco minutos. Quizás el error haya sido que después de la decepción que tuve al ver Rebobine, por favor —aunque es posterior la vi antes— optara por ver un película en la que también dirigiera y escribiera su guion la misma persona, es decir, Michel Gondry —Olvídate de mí solo está dirigida por él—.

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